Devastador! Me dan ganas de tirar el móvil por la ventana y desaparecer de alguna manera... Gracias por este pedazo de artículo Carlos!
Soy rotulista a pincel y en cierto modo me alivia no depender 100% de la tecnología pero soy otra cómplice más de esta recopilación masiva de datos... ¿Algún consejo para reducirlo a nivel individual? ¿Que no incluya tirar el móvil por la ventana e irse vivir la montaña? aunque suena divino ahora que lo pienso. Saludos!
Pues Elisa, es una pregunta excelente, y no es tan fácil de responder.
(Tirar el móvil por la ventana no suena nada mal; de hecho, dejarlo lejos unas horas de vez en cuando es bastante beneficioso).
Más allá de eso, diría que es un buen punto de partida leerse, aunque sea por encima, los términos y condiciones de los servicios que usamos (con el riesgo real de descubrir cosas que preferiríamos no saber). Y, sobre todo, ser más conscientes de dónde compartimos nuestros datos y qué estamos entregando a cambio.
No es una solución perfecta, (y tampoco es algo que yo lleve a rajatabla) pero al menos puede ayudarnos a tomar conciencia sobre la importancia de la información y tener una ligera idea de en manos de quién puede acabar.
Devastador! Me dan ganas de tirar el móvil por la ventana y desaparecer de alguna manera... Gracias por este pedazo de artículo Carlos!
Soy rotulista a pincel y en cierto modo me alivia no depender 100% de la tecnología pero soy otra cómplice más de esta recopilación masiva de datos... ¿Algún consejo para reducirlo a nivel individual? ¿Que no incluya tirar el móvil por la ventana e irse vivir la montaña? aunque suena divino ahora que lo pienso. Saludos!
Pues Elisa, es una pregunta excelente, y no es tan fácil de responder.
(Tirar el móvil por la ventana no suena nada mal; de hecho, dejarlo lejos unas horas de vez en cuando es bastante beneficioso).
Más allá de eso, diría que es un buen punto de partida leerse, aunque sea por encima, los términos y condiciones de los servicios que usamos (con el riesgo real de descubrir cosas que preferiríamos no saber). Y, sobre todo, ser más conscientes de dónde compartimos nuestros datos y qué estamos entregando a cambio.
No es una solución perfecta, (y tampoco es algo que yo lleve a rajatabla) pero al menos puede ayudarnos a tomar conciencia sobre la importancia de la información y tener una ligera idea de en manos de quién puede acabar.